domingo, 9 de junio de 2013

Gonzalo Juanes

Gonzalo Juanes fue un fotógrafo asturiano (nacido en Gijón en 1923, fallecido el 9 de julio de 2014) cuya mirada personal, la solidez de su técnica y sus influencias extranjeras en su tratamiento de la luz, así como en sus temas y enfoques, han sido la característica de su obra, que ha tocado la temática social (paisajes mineros asturianos, habitantes de pequeñas localidades de la zona noreste asturiana, celebraciones, escolares, rincones de su ciudad natal, ambientes de la capital, … ) y temas más personales (fotografías de sus padres, esquinas de su casa, su estancia en el hospital, …).
 


El corrillo de Serrano, 1965 © Gonzalo Juanes
El corrillo de Serrano, 1965 © Gonzalo Juanes



Para mí la fotografía sigue siendo en primer lugar un simple documento en el que se intenta captar un fugaz momento de lirismo.
La buena fotografía ha de ser sencilla, de modesta apariencia, intencionadamente en tono menor.




Biografía

Gonzalo Juanes era perito industrial y su relación con la fotografía una simple afición, pero fue uno de los fotógrafos del mítico grupo AFAL, y aunque prácticamente no salió de su Gijón natal, sus contactos con el grupo andaluz fueron, aunque esporádicos, regulares en un tiempo, y dieron cierta presencia a este autor en los años 50-60. Su carácter de persona que ama la fotografía intimista y como disfrute de sí mismo han hecho que su conocimiento en los amplios círculos del arte fotográfico sea menor.
 
Juanes es uno de los fotógrafos españoles que comenzaron a importar la modernidad de William Klein o Irving Penn y la mirada de Robert Frank a la gris España de Franco. La inquietud de su mirada le llevo a fijarse en las personas y en los objetos con una perspectiva diferente. Los ojos de Masats, Maspons, Pérez Siquier, Gómez, Ontañón y todo ese elenco de fotógrafos que copan la historia de la fotografía española miraban de otro modo, incorporando la fotografía a una de esas otras maneras de mostrarse y sentirse libres.
 
Y tan libre quiso llegar a mostrarse Juanes que fue el primero de ese elenco que trajo el color a la fotografía española, y no solo como libertad entendida de manera lírica, sino también porque el kodachrome (película de diapositivas en color) le permitió olvidarse del laboratorio, un espacio que no amaba.
 
Quedó tan fascinado por el color que decidió abandonar de golpe el blanco y negro, y se deshizo sin pena de su laboratorio: vendió a un chamarilero que pasaba por la calle todos los cachivaches, cubetas e incluso el mueble que los albergaba conteniendo la caja de cartón donde guardaba ¡todos sus negativos de blanco y negro impresionados hasta entonces!
 
Desde entonces y salvo un breve paréntesis en los noventa, sólo trabajará en color, y de su mejor blanco y negro sólo se conservan copias de esa época. Fascinado ante la riqueza del color y convencido de que la vida es en colores, seguirá haciendo la fotografía que le gusta, o mejor aún, la que le importa, pero en color.
 
En estos días, hasta el 30 de junio, en el Centro Andaluz de la Fotografía, Almería, puede verse una exposición de dos de sus raras series en blanco y negro: Gente (16 imágenes), que nos da una visión del devenir cotidiano de las personas con una maestría de claroscuro particularmente definidora y Punto final (20 imágenes), una acertada nomenclatura para mostrar el devenir del tiempo sobre los objetos o las personas.




Referencias



Libros

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