martes, 7 de enero de 2014

Nicolás Muller

Nicolás Muller fue un fotógrafo húngaro (nacido en 1913 en Orosháza, Hungría, y fallecido en Andrín, Asturias en 2000) que estuvo muy influido por las teorías constructivistas de la época y por las nuevas formas visuales que se originaron en la escuela alemana de la Bauhaus. Realizó una fotografía directa, expresiva y social que buscaba retratar a las clases sociales más desfavorecidas desde un humanismo que ponía en valor la fuerza de lo cotidiano.

 

Bailarina Tajara © Nicolás Muller

Bailarina Tajara © Nicolás Muller

 

 

 

 

Biografía

Nicolás Müller nació en Hungría en el seno de una familia judía ecléctica, por lo que el fotógrafo estuvo siempre abierto a absorber otras influencias. Desde que a los 13 años le regalaron una máquina de fotos, Muller recorrió su país para dejar testimonio de los millones de húngaros que vivían en condiciones miserables como siervos de la gleba, por un sistema monopolizado por la aristocracia terrateniente y por la Iglesia. Ya desde esa temprana época, el humanismo de Muller se transforma en arte y testimonio,

Doctor en Derecho y en Ciencias Políticas por la Universidad de Szeged, mientras estudiaba se integró en un grupo que tenía sus mismas inquietudes, al que terminaron llamando Los Descubridores de Aldeas. Con ellos editó una serie de libros bajo el título de Descubrimiento de Hungría, ilustrados con sus fotografías. Sus autores fueron perseguidos y encarcelados por denunciar la situación de explotación feudal a la que estaban sometidos los campesinos. Muller consiguió huir del país, en un momento, además, en el que el nacionalismo antisemita creciente en Hungría y su vecina Alemania amenazaba su vida.

La primera parada en el camino fue Francia, donde coincidió con otros fotógrafos húngaros, como Kertész, Brassaï y Robert Capa, que le sirvieron de influencia directa. En este período consiguió publicar varios reportajes en Regards y France Magazine entre los que destaca uno realizado en la zona portuaria de Marsella.

La invasión alemana le obligó a proseguir su viaje hasta Portugal, donde tuvo problemas con la justicia por ser un apátrida y por llevar una cámara y fotografiar a la gente humilde, siendo detenido por la policía de la dictadura de Salazar. En Portugal realizó un trabajo excelente sobre el puerto de Oporto fotografiando a los trabajadores portuarios que trabajaban en condiciones miserables ante la inquietante presencia del puente de Eiffel.

Tuvo que huir hacia Tánger, una ciudad libre e internacional que le abrió un nuevo mundo, una ciudad cosmopolita en la que se podía respirar una aparente libertad a pesar de la presencia de espías de todas las potencias en guerra, y en la que se había establecido una poderosa comunidad judía. Allí conoció a Fernando Vela, con quien estableció una fuerte relación de amistad que  cambió su vida. Vela era secretario de Ortega y Gasset, que le facilitó colaboraciones en el diario España y en las revistas África y Mundo y consigue que la Alta Comisaría de España en Marruecos le encargue reportajes sobre las ciudades de Tetuán, Larache, Tánger y Melilla.

La última etapa de su viaje es España, donde llegó por primera vez en 1947, cuando La Revista de Occidente le invitó a realizar una exposición en la capital de España donde conoció a la que sería su esposa Angelina.

En 1948 Muller abrió se trasladó a Madrid, abrió su estudio de fotografía e, introducido por Vela en los círculos de la Revista de Occidente y en las tertulias del Café Gijón, conoció a la práctica totalidad de escritores, poetas, intelectuales y artistas que vivían en el Madrid de esos años, con quienes se relacionó y a los que retrató con asiduidad: Barjola, Canogar, Palazuelo, Guinovart, Tapies, Úrculo, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Celaya, Bousoño, José Hierro, Rosales, Vivanco, Ridruejo, Cela, Aldecoa, Carmen Laforet, Ortega y Gasset, Azorín, Pío Baroja, Pancho Cossío, Menéndez Pidal, Pérez de Ayala, Aranguren y Marañón,

Colaboró con los diarios Informaciones, Arriba y ABC y con la revista Semana. Hizo también fotos para National Geographic y sobre todo para Mundo Hispánico.

En los años sesenta recorrió España para elaborar unas guías que dedicaba a cada una de las regiones del país, un testimonio que queda para la posteridad como uno de los documentos más auténticos de la España de la posguerra, con sus oropeles y miserias.

Vela lo invitaría a su casa asturiana de Llanes, cuyo paisaje lo cautivó. Años después Muller fijaría su residencia en Andrín, un paraíso natural donde construyó una casa de campo y donde viviría hasta su muerte en 2000.

Al final de su vida, tuvo ciertos reconocimientos, tanto en España como en su Hungría natal. Con motivo del centenario de su nacimiento, la Sala Canal de Isabel II de Madrid ha presentado en 2013 la exposición Nicolás Müller. Obras maestras, que conmemora el centenario del nacimiento de este profesional, que estará abierta hasta el 23 de febrero de 2014. Organizada por la Comunidad de Madrid en colaboración con La Fábrica, esta retrospectiva es el resultado de un proyecto de documentación e investigación por parte de Chema Conesa sobre el archivo del fotoperiodista (más de 14.000 negativos) que ha cedido para la ocasión su hija Ana Müller, también fotógrafa. La exposición consta de 125 fotografías en blanco y negro que están acompañadas de diversos documentos y objetos del fotógrafo.

 

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

  • La luz domesticada
  • Nicolás Muller (La Fabrica)
  • Nicolás Muller: Obras Maestras.

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