viernes, 9 de diciembre de 2011

José Ortiz Echágüe

José Ortiz Echagüe fue un ingeniero militar, piloto y fotógrafo español (nacido en Guadalajara en 1886 y fallecido en Madrid en 1980) de gran vitalidad y profundo sentido del humor cuya obra mostraba belleza y majestuosidad, delicadeza y sensibilidad en sus composiciones y respecto y afecto por los tipos tradicionales que retrataba.

 

 

Sermón en la aldea, 1903 (c) Legado José Ortiz Echágüe

 

 

 

Biografía

Miembro de una familia militar, pasó su infancia en Logroño, donde su padre estaba destinado, hasta que en 1903 regresó a su ciudad natal para ingresar en la Academia de Ingenieros Militares.

Al ver su vocación pictórica frustrada por imposición paterna ya que su hermano mayor Antonio se dedicó a la pintura, enfocó su obra fotográfica hacia la plasmación de los caracteres más definitorios de un pueblo: sus costumbres y atuendos tradicionales y sus lugares.

Cumpliendo destino en el norte de África, trabajó en 1909 como responsable del servicio de fotografía aérea, lo que le permitió practicar sus dos grandes pasiones, la toma de instantáneas y los ingenios aeronáuticos. Para entonces ya era un fotógrafo de reconocido prestigio que había conseguido retratar a Alfonso XIII y realizar la famosa fotografía Sermón en la aldea (1903) con medio minuto de exposición, en la que aparecía todo un pueblo. Obtuvo los títulos de piloto de globos y de piloto de aviación en 1911.

Tras su regreso definitivo en 1915 del Norte de África fundó en 1923 Construcciones Aeronáuticas S.A. (C.A.S.A.) y más tarde, en 1950, la primera industria española de fabricación de automóviles en cadena, SEAT, de la que fue presidente hasta 1976, año en que fue designado Presidente de honor vitalicio de esta compañía.

En el campo de la fotografía artística es quizá el fotógrafo español más popular y uno de los más reconocidos internacionalmente. En 1935 la revista American Photography lo consideró uno de los tres mejores fotógrafos del mundo. Algunos críticos lo consideran el mejor fotógrafo español hasta el momento, lo cual es más meritorio porque la fotografía fue para él una afición a la que dedicaba ratos libres, especialmente los fines de semana y durante sus viajes.

Desde el punto de vista artístico y por su formación y temática se le podría considerar el representante de la generación del 98 en la fotografía. Se le suele encuadrar dentro de la corriente fotográfica del pictorialismo, siendo el mejor representante del llamado pictorialismo fotográfico español, aunque esta denominación no le gustaba. Su obra fotográfica se enfoca hacia la plasmación de los caracteres más definitorios de un pueblo: sus costumbres y atuendos tradicionales y sus lugares. Consigue expresar con sus fotografías una expresión personal más cercana a la pintura, casi siempre mediante efectos durante el positivado.

En 1898 le regalaron su primera cámara; desde entonces y a lo largo de 75 años realizó miles de fotografías. Revelaba él mismo sus negativos usando la técnica del carbón fresson, bastante utilizada en su juventud. Él la usó en toda su obra artística, lo que daba un especial matiz a sus positivos, así como un mayor contraste, lo que hace que sus obras sean fácilmente reconocibles. Su producción es enteramente en blanco y negro.

Su obra se ha reeditado múltiples veces, y se ha expuesto en numerosos lugares en todo el mundo. Recibió varios premios en vida, en España y en el extranjero. En la actualidad, una exposición de 50 fotografías seleccionadas de la serie Tipos y Trajes, se exponen de forma itinerante por diversas poblaciones de la Comunidad de Madrid.

La mayor parte de su obra está reunida en el Legado Ortiz Echagüe, en la Universidad de Navarra, que recoge aproximadamente 1.500 composiciones originales realizadas según el método de carbón fresson, así como más de 28.000 negativos.

 

 

Técnica del carbón fresson

Con el método del carbón fresson, tanto la fabricación del papel como el procedimiento de obtención de fotografías requieren mucha paciencia, una extraordinaria habilidad y un perfecto manejo de la técnica lo que hace que sea actualmente muy poco utilizado. El papel llevaba una fina capa de gelatina a la que se añadía pigmento de color negro y se hacía sensible a la luz. El fotógrafo obtenía copias por contacto basándose en el principio de que en las partes de la imagen que recibían menos luz la gelatina quedaba blanda y las partes de imagen que recibían más luz se endurecían con lo cual, al lavar la copia –con agua y serrín para producir roce sobre el papel- se eliminaba la gelatina blanda con el pigmento, quedando esa zona blanca y resistía la gelatina endurecida, aprisionando en su interior el pigmento, produciendo zonas negras. De este modo aparece la imagen sobre el papel.

Dicha imagen, con el papel aún húmedo, podía retocarse mediante pinceles, muñequillas de algodón o raspadores lo que daba al autor una gran libertad creativa.

 

 

Referencias

 

 

Libros

  • Tipos y Trajes (1930),
  • España, Pueblos y Paisajes (1939),
  • España Mística (1943) y
  • España, Castillos y Alcázares (1956).

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