Antonio Quintana fue un fotógrafo chileno (nacido en julio de 1904, fallecido el 21 de junio de 1972) considerado uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX de este país, por la calidad de sus imágenes, por su vocación docente y por abrir nuevos caminos técnicos y temáticos en fotografía, siempre con una impronta social que lo transformó en uno de los precursores de la fotografía documental social en Chile.

Manos © Antonio Quintana

Manos © Antonio Quintana

Biografía

Antonio Quintana ingresó con 14 años en el Partido Comunista de Chile en el que se mantendría toda su vida. Casi al mismo tiempo, cayó entre sus manos un álbum fotográfico y a partir de ahí distribuyó su tiempo entre clases de historia y geografía económica, la fotografía como aficionado y la militancia política. Estudió química y su primer trabajo fue como profesor de química en el Liceo de Talca. Su afán de compromiso y militancia lo llevó a presentarse como delegado del futuro Frente Único de Maestros y lo destituirían como profesor por participar en «agrupaciones políticas contrarias al orden y seguridad del Estado».

Sin trabajo, decidió dedicarse profesionalmente a su afición, que aprendió de forma autodidacta, trabajando como laboratorista y luego reproduciendo obras de arte. A partir de 1935 comenzó a exponer regularmente en salones de arte fotográfico.

Desde 1940, se dedicó a la enseñanza de la fotografía en el Instituto de Artes Gráficas (creado por el gobierno chileno) buscando formar técnicos en cine, fotografía, fotograbado, grabado, litografía y otras especialidades relacionadas. Estuvo a cargo del curso de fotografía hasta el fin de esta escuela en 1945, formando a una generación de fotógrafos e introduciendo la fotografía mural, de veinte metros por dos, hasta entonces desconocida en su país.

Fotógrafo versátil, su obra abarcó temáticas diferentes: fotografía de arquitectura, paisaje, retratos, fotografía mural y algunas técnicas experimentales de revelado, pero su punto fuerte fue el reportaje social, con una clara conciencia del poder simbólico de la imagen fotográfica, y una mirada de fuerte contenido bajo la óptica del realismo socialista. Publicó  en la mayor parte de la prensa del país, excepto en El Mercurio y el Diario Ilustrado.

Su participación en la política lo llevó a ser secretario de la Alianza de Intelectuales fundada por Pablo Neruda. Tras el ascenso al poder de Gabriel González Videla en 1946, éste promulgó la llamada Ley Maldita, que ilegalizaba al Partido Comunista chileno y provocó el exilio de muchos militantes. Quintana se instaló en Argentina, hasta que en 1948 tras negarse a realizar una gigantografía a Evita Perón, tuvo que abandonar este país instalándose en Uruguay, donde comenzó a gestar un ambiente de intelectuales y artistas, donde encontró a su segunda esposa y compañera hasta el final de sus días, Enriqueta Silva.

De vuelta en Chile en 1954 reanudó sus clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y emprendió varios proyectos, entre ellos organizó una exposición, junto a Domingo Ulloa y Tomás Lago, en homenaje a Pablo Neruda, con el que más tarde realizaría el libro Las piedras de Chile, y una de sus series más impactantes, Las manos de Chile, en el que registró cientos de manos de trabajadores y campesinos del país.

En 1958 se incorporó al Departamento de Fotografía y Microfilm de la Universidad de Chile, donde ideó la realización de una gran exposición llamada El Rostro de Chile. Inspirada  en la mítica exposición Family of Man de Edward J. Steichen, se inauguró en 1964 (coincidiendo con el 150 aniversario de la independencia de Chile) en la Universidad de Chile con unas 400 fotografías seleccionadas de entre más de 5.000 placas de diversos autores chilenos registrando costumbres, actividades sociales y paisajes, con el fin de dar a conocer la imagen del Chile de los años cincuenta. Posteriormente itineró por diversas regiones de Chile, Ecuador, Uruguay, Argentina, Brasil, Panamá, el MoMA de Nueva York, Japón, Francia, Suecia, Hungría y la Unión Soviética.

Mientras Quintana mostraba su obra en Europa, comenzó a perder la vista. En la extinta URSS lo operan y logran salvarle un ojo, pero le prohibieron volver a hacer fotografías. Tras su fallecimiento en 1972, su archivo personal fue donado por su viuda, Enriqueta Silva, a la Universidad Técnica del Estado (UTE) con el fin de custodiar y preservar su legado. Tras el golpe de estado de 1973 y la intervención sobre la UTE, su archivo desapareció hasta que después del 2000  fuera recuperado junto a otros documentos históricos de esta universidad.

En 2005 se realizó una exposición en la Casa Central de la Universidad de Chile denominada Re-visión al rostro de Chile que incorporaba junto a fotografías de Quintana obra de otros fotógrafos como Roberto Montandón, Domingo Ulloa, Sergio Larraín, Baltasar Robles, Luis Ladrón de Guevara, Mario Guillard, Patricio Guzmán, Ignacio Hochhausler y Víctor Kabath. La Colección Antonio Quintana se creó a partir de un proyecto de conservación, digitalización y catalogación tras la puesta en marcha del Archivo Patrimonial de la Universidad de Santiago de Chile en 2009.

Referencias

Libros

  • Antonio Quintana (1904-1972), 2007.
  • Las piedras del cielo/Las piedras de Chile, con Pablo Neruda.