sábado, 17 de noviembre de 2012

Henryk Ross

Henryk Ross fue un fotógrafo polaco (nacido en Varsovia en 1910, murió en 1991 en Israel) que documentó la vida de los judíos en el gueto de Lodz. Fotógrafo del gueto, sus imágenes oficiales reflejan la “idílica vida”  que los alemanes querían mostrar del campo y sus imágenes clandestinas la dura realidad del día a día de una población abocada a su exterminio.

 

© Henryk Ross

© Henryk Ross

 

 

Biografía

Antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, Ross era fotógrafo deportivo en un periódico local y durante la defensa de Polonia, fue uno de los combatientes. A lo largo de los cinco años que duró la invasión de su país fue, junto a Mendel Grossman, fotógrafo oficial del Departamento de Estadística de la administración judía del gueto de Lodz y de los servicios de propaganda alemanes. Más allá de su labor de hacer fotografías de carnet, ambos decidieron documentar clandestinamente la vida entre esos muros con miles de negativos reflejando las circunstancias de vida y las ganas de vivir de la gente del gueto.

Cuando en 1944 los dirigentes nazis decidieron liquidar este gueto, el último reducto judío que les quedaba, Ross se apresuró a enterrar sus negativo, el dinero que utilizaban, efectos personales, periódicos … En la fase final del conflicto, y una vez que los últimos trenes de la muerte habían partido rumbo a los campos de exterminio de Auschwitz y de Chelmno, con la mayor parte de los 70.000 judíos que todavía quedaban en Lodz, las fuerzas aliadas lograron salvar a entre 5.000 y 7.000, el mayor número de supervivientes registrado en cualquier gueto del Este.

Ross permaneció en el gueto como parte de las brigadas de limpieza, un contingente al que las autoridades alemanas también planeaban asesinar, pero lograron esconderse hasta que, en 1945, los soldados soviéticos les liberaron.

Acabada la guerra, Ross y Stefania, su mujer, se quedaron en Lodz, donde tuvieron dos hijos y él continuó con su profesión de fotógrafo. En la década de los 50 emigraron a Israel, desde donde emprendió la tarea de recuperar sus más de 3.000 fotografías (algunas ya en mal estado) de las que más tarde exhibiría una parte para mostrar las atrocidades del Holocausto. En 1987, cuatro años antes de morir, terminó su catálogo final, donde afirmaba que “quería dejar constancia de nuestro martirio”.

Tras sobrevivir al genocidio, Henryk Ross se dedicó a divulgar los horrores del nazismo. Por un lado, colaboró con diversos libros y exposiciones como Unser Weg ist Arbeit (Nuestro camino es el trabajo), la más importante sobre la historia de Lodz, celebrada en Frankfurt hace más de una década. También, en 1961 fue testigo durante el juicio contra Adolf Eichmann en Jerusalén y diez años después, contra un miembro de la Gestapo en Alemania.

Lógicamente, su doble labor como fotógrafo le ocasionó problemas y fue acusado también de colaboracionismo con los alemanes. Ross no permitió la publicación de la parte de propaganda alemana de su obra hasta el final de su vida. Donó los contactos de casi todos sus negativos, así como una copia de su catálogo, al Museo de la Diáspora Judía en Tel Aviv, que los conservó pero no incluyó ninguna reseña de ellos en su catálogo.

Su hijo continuó la labor de su padre para hacer pública esta colección, haciendo posible su traslado al Archivo de Conflictos Modernos en los años 90, y recientemente a la Art Gallery de Ontario en Toronto, Canadá.

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

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