miércoles, 25 de julio de 2012

Masao Yamamoto

Masao Yamamoto es un fotógrafo japonés (nacido en 1957 en Gamagori, prefectura de Aichi) conocido por sus pequeñas imágenes que, inspiradas en la naturaleza y el cuerpo, producen bellas metáforas que nos invitan a meditar en silencio, a observar el mundo desde un equilibrio poético donde sólo existe luz y vida.

 

 

© Masao Yamamoto

© Masao Yamamoto

 

Para mí, una buena foto es la que alivia, la que nos hace sentir amables y gentiles. Una foto que nos dé ánimos, que nos recuerde los buenos momentos, que haga feliz a la gente.

Cuando fotografío, comienzo abriendo la mente. Si comenzara con una idea exacta de lo que quiero fotografiar, podría ser que faltara un acontecimiento o un objeto interesante. Así pues, comienzo con la mente abierta e intento fotografiar todas clases de objetos.

 

 

Biografía

Comenzó sus estudios de arte como pintor, estudiando pintura al oleo bajo la supervisión de Goro Saito en su ciudad natal.

En el pasado, cuando era un niño, recogía insectos. Tiene una tendencia a coleccionar cosas. Ya como adulto, en vez de matar insectos, comenzó a tomar fotos de ellos para coleccionar sus imágenes.

Actualmente, usa la fotografía para capturar imágenes que puedan evocar recuerdos. Desdibuja el límite entre la pintura y la fotografía experimentando con las superficies impresas.

Tiñe y vira (con té), pinta y rasga sus fotografías. Sus temas incluyen bodegones, desnudos, y paisajes. También hace instalaciones de arte con sus pequeñas fotografías para mostrar como cada imagen es parte de una realidad mayor.

Se ha dicho de Yamamoto que no sólo es un fotógrafo, sino que además es un filósofo y un poeta. Sus obras, de pequeño formato, constituyen tesoros individuales, a modo de pequeños objetos, que atesoran la esencia creativa del autor, pretendiendo reflejar la conexión existente entre el ser humano y la naturaleza.

Las calidades tonales, las superficies con textura y la cuidada impresión persiguen que cada fotografía sea algo especial y único: una extraordinaria obra.

Sus fotos son pequeñas y parecen viejas. De hecho, trabaja de manera que sean así. Podría esperar 30 años antes de contemplar sus fotos, pero eso es imposible, así que debe envejecerlas. Las lleva consigo en caminatas, las frota con sus manos, hasta que consigue el resultado deseado. Llama a esto el proceso del olvido o la producción de recuerdos. Porque en las fotos viejas los recuerdos se manipulan totalmente y es eso lo que le interesa y la razón por la que hace este trabajo.

Si hace fotos pequeñas, es porque quiere convertirlas en recuerdos. Y es por esta razón que piensa que el mejor formato es uno que entra en el hueco de la mano. Si podemos sostener la foto en nuestra mano, podremos almacenar el recuerdo en nuestra mano. Es como cuando guardamos una foto de familia con nosotros.

Construye una historia colgando varias pequeñas fotos, pero no lo hace cronológicamente. Comienza a veces por un extremo, a veces por el centro. Nunca sabe por donde empieza. Añade una foto, después otra, y más tarde una tercera. Incluso no tiene ninguna idea de la historia que va a contar antes de que comience a colgar las fotos. Sólo en la acción de colgar el sentido de la obra aparece.

Su obra forma parte de colecciones como Harvard University Art Museums, Cambridge, Massachusetts, Museum Contemporary of Photography, Chicago, Philadelphia Museum of Art, Museum of Fine Arts, Houston, The International Center of Photography, Nueva York, Center for Creative Photography, Princeton University Art Museum, New Jersey, Santa Barbara Museum of Art, California, Portland Art Museum, Oregón, …

Ha realizado numerosa exposiciones. Por citar alguna, acaba de terminar una exposición retrospectiva de su obra (con más de 200 fotografías) en la galería Valid Foto en Barcelona.

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

1 comentario:

Mey Mollart Gutierrez dijo...

Son sencillamente delicadas merçii

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