lunes, 4 de diciembre de 2017

Frances Benjamin Johnston

Frances Benjamin Johnston fue una fotógrafa estadounidense (nacida el 15 de enero de 1864 en Grafton, fallecida el 16 de mayo de 1952 en Nueva Orleans) que está considerada como una de las pioneras en la fotografía por ser la primera mujer fotorreportera. Su carrera de 60 años como fotógrafa comenzó con el retrato, las noticias y el trabajo documental y luego se centró en la arquitectura y los jardines contemporáneos, que culminaron en la documentación de edificios históricos en el sur de los Estados Unidos.

Frances Benjamin Johnston

Frances Benjamin Johnston

Biografía

Frances Fannie Benjamin Johnston fue la única hija de un acaudalado y bien relacionado matrimonio, nació en Grafton y creció en Washington D.C., a donde sus padres se trasladaron al poco de tenerla. Estudió dibujo y pintura en la Acadèmie Julian en París y en la Liga de Estudiantes de Washington.

Su madre era periodista en el Congreso de los EEUU y escribía sobre política en el Baltimore Sun. Frances tuvo muy claro desde su juventud que quería vivir  su propia vida, alejada de los convencionalismos de la época, y escribió artículos para publicaciones periódicas. Cuando George Eastman, que era amigo de la familia, le regaló su primera cámara Kodak pudo encontrar salida a su creatividad por medio de la fotografía. Recibió formación en fotografía y en técnicas de laboratorio por Thomas Smillie que era director de fotografía del Smithsonian.

Se dedicó a tomar retratos de amigos, familiares y celebridades locales, antes de trabajar por cuenta propia como fotógrafa. Recorrió Europa en la década de 1890 y gracias a la recomendación de Smillie visitó a conocidos fotógrafos europeos y reunió objetos para las colecciones del Smithsonian. Aumentó su experiencia profesional trabajando en la recién creada Compañía Kodak en Washington D.C.. en el desarrollo y mejora de nuevo material fotosensible y asesorando a los clientes cuyas cámaras necesitaban reparaciones.

En 1895, abrió su propio estudio fotográfico en Washington D.C. retratando a personalidades contemporáneas, entre ellos Susan B. Anthony, Mark Twain y Booker T. Washington. Llegó a ser la fotógrafa no oficial de la Casa Blanca durante las administraciones de Benjamin Harrison, Grover Cleveland, William McKinley, Teodoro Roosevelt y William Howard Taft.

Bien relacionada entre la élite de la sociedad, se puso al servicio de las revistas para hacer retratos a las celebridades y fue apodada la fotógrafa de la corte americana. Sus artículos aparecían en publicaciones tan destacadas como la Demorest's Family Magazine, Cosmopolitan, Frank Leslie's Magazine, Harper's Weekly y Ladies 'Home Journal. Los lectores de revistas ilustradas populares de la década de 1890 difícilmente podían dejar de ver sus artículos o fotos.

Fotografió a George Dewey en la cubierta del USS Olympia, a los hijos de Roosevelt jugando con su pony en la Casa Blanca y los jardines de la villa parisina de Edith Wharton. También fotografió a la famosa literata de origen estadounidense Natalie Barney en París. Pero quizás, su obra más famosa es su autorretrato satírico de la nueva mujer liberada (modelo al que se oponía), enseñando las enaguas y con una jarra de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra. Johnston fue una constante defensora del papel de la mujer en el emergente arte de la fotografía. El Ladies Home Journal publicó su artículo Qué puede hacer una mujer con una cámara en 1897 y junto a Zaida Ben-Yusuf comisionó una exposición de fotografía en la que participaron veinte mujeres en la exposición universal de 1900 que posteriormente fue expuesta en San Petersburgo, Moscú y Washington D.C.

En 1899, tras haber realizado numerosos reportajes sobre las mujeres trabajadoras en los molinos de Nueva Inglaterra, de herreros y mineros, recibió el encargo de documentar la vida cotidiana en las escuelas de Hamton y Tuskeggie en Virginia, sus edificios y sus estudiantes. Había que mostrar el éxito  y el progreso obtenido  en la educación de la población de color, y  constituyó uno de los reportajes  mas dinámicos de su obra, que se exhibió como Nègre Exposè, en en la Exposición Universal de París en 1900.

A la edad de treinta y seis años, había fotografiado una gran y diversa muestra de la cultura americana, desde políticos hasta mineros, desde instituciones públicas a humildes cabañas.

En 1904 Frances se unió a la Photo-Secession. Con su pareja, Mattie Edwards Hewitt, una importante fotógrafa de interiores y exteriores, abrió en 1913 un estudio en Nueva York, hasta su separación en 1917. En los años 20, se interesó cada vez más en fotografiar la arquitectura, siendo uno de los primeros contribuyentes al Pictorial Archives of Early American Architecture. Sus fotografías siguen siendo un recurso importante para arquitectos modernos, historiadores y conservacionistas. También consiguió cuatro subvenciones consecutivas de la Fundación Carnegie para documentar los jardines históricos y la arquitectura del sur.

Era extraordinariamente enérgica, emprendedora y ambiciosa, trabajando cómodamente en cualquier entorno. En 1947 regaló sus copias, negativos y correspondencia a la Library of Congress, que mantiene aproximadamente 20.000 copias y 3.700 negativos de vidrio y película.

Viajera incansable, en sus correrías por el Viejo Sur, se enamoró de la ciudad de Nueva Orleans, y en 1948 dejó Nueva York y se trasladó allí. Su ambiente bohemio, su miscelánea de libertad, arte y alcohol,  la convirtió en la  ciudad favorita de la vieja Frances, gruñona, caprichosa y prepotente, mezcla imposible de feminista, reaccionaria, retrógrada, radical e inconformista, durante los últimos años de su vida. Durante años, Frances, como la mayoría de las demás fotógrafas del siglo XIX y principios del siglo XX, apenas apareció en la historia de la fotografía estadounidense.

Referencias

Libros

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