jueves, 19 de julio de 2012

Mirella Ricciardi

Mirella Ricciardi es una fotógrafa (nacida en Kenia) que, con su curiosidad y sed de imágenes insaciables, atravesó el continente africano a lo largo y a lo ancho, viajando a pie y en canoas, en autobuses urbanos y en Land Rover, en aviones ligeros, en globos aerostáticos y en camellos y elefantes en busca de imágenes y de aventuras.

 

 

© Mirella Ricciardi

© Mirella Ricciardi

 

 

 

Biografía

Nacida en Kenia, cuando era una colonia británica, de padre italiano y madre francesa, Mirella creció en las orillas del lago Naivasha en un hogar que era a la vez sofisticado y salvaje.

Cuando comenzó a hacer fotografías en Kenia en 1967, estaba libre del entrenamiento fotográfico formal. Su mirada fresca, combinada con una niñez poco convencional, rodeada por un arsenal de animales y de gente de las tribus en las orillas del lago Naivasha, le dieron la capacidad de capturar instintivamente los últimos momentos de la vida tribal del áfrica oriental antes de que desaparecieran.

Con 25 años se casó con el aventurero italiano Lorenzo Ricciardi, que la contrató como fotógrafo en la película que estaba haciendo en la África del Este.

Viajó a través de Kenia y de Sudán para fotografiar algunas de las tribus más vírgenes de África, volviendo con una colección única de fotografías que formaron su primer libro, Vanishing Africa, que fue publicado en 1971 y fue un bestseller internacional, considerado “una obra maestra de la excelencia fotográfica”, que hizo crecer su reputación.

Su objetivo era fotografiar a las 6 tribus de Kenia cuya forma de vida tradicional seguía estando aún sin alterar por la marea de la civilización occidental: Samburu, Maasai, Rendille, Turkana, Bajun y Gala Boran. Viajando, en un Toyota de segunda mano pasó dos años, viajando más de 30.000 Kms. y  capturando por instinto los ritmos simples de la vida y de la muerte, la alegría, las ceremonias y la belleza de esta gente africana. 

En ese tiempo era inconsciente del grado de amenaza real que la civilización occidental constituía para esa forma de vida y cuán oportuna era su presencia y trabajo. La vida tribal pronto sería substituida por los nuevos problemas de finales del siglo XX, con hoteles, safaris y turistas, dando por resultado la desintegración y la occidentalización de muchas tribus.

Con 60 años, se lanzó a la selva del Amazonas armada solamente con su cámara. A pesar de no hablar ningún dialecto local, pudo ganarse la confianza de tres tribus del Amazonas: Kampas, Marubas y Yanomamis, y las fotografías que tomó muestran de forma íntima su vida de cada día, sus preparaciones ceremoniales y los deberes familiares.

Finalmente ha cortado su cordón umbilical con el continente africano y las grandes aventuras, y ahora vive parte del año en una calle anónima de Londres en Fulham. Su casa colgante se ha convertido en un asilo africano lleno de luz, de artefactos africanos y de plantas trepadoras. Los cuernos de búfalo negro, que por años colgaron sobre la puerta principal, se quitaron cuando Lorenzo se movió de nuevo a Italia. Ahora alternan sus dos hogares y Mirella saca fotografías de niños.

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

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