Oscar Muñoz es un artista colombiano (nacido en 1951 en Popayán, vive en Cali) que se mueve libremente entre la fotografía, el grabado, el dibujo, la instalación, el video y la escultura, borrando las fronteras entre estas prácticas a través de procesos innovadores y reflexionando sobre la capacidad que tienen las imágenes para retener la memoria y cómo el tiempo las afecta a ellas mismas.

 

© Oscar Muñoz

© Oscar Muñoz

¿Cuál es el estatus de la imagen en el instante previo al momento en el cual es detenida para la posteridad? Esa imagen, o más bien, ese estado de la imagen, se podría considerar como el de una fotografía en potencia, una fotografía incipiente: una proto-fotografía.

Biografía

Oscar Muñoz vivió en Venezuela su primera infancia, y con 8 años se mudó a Cali, donde ha vivido hasta hoy. Allí estudió en la Escuela de Artes Plásticas del Instituto Departamental de Bellas Artes. Como estudiante de arte, empezó a hacer dibujos basados en imágenes fotográficas y, aunque sus estudios no incluían específicamente la fotografía o los medios audiovisuales, estos medios y sus relaciones con la realidad y la creación de significado se han convertido en el centro de su práctica artística. Su obra estuvo vinculada inicialmente a las propuestas foto-realistas que documentaban la ciudad en la década de los 70, alrededor de Ciudad Solar, el primer colectivo que incluía a escritores, cineastas, fotógrafos y artistas plásticos y que ocupó una casa para actividades interdisciplinarias, donde realizó su primera muestra individual, una serie de dibujos sobre madera principalmente en blanco y negro, en los que representa cuerpos amorfos vestidos o desnudos.

A mediados de los 80, Muñoz se alejó de técnicas tradicionales como el dibujo sobre papel o el grabado en metal e inició una experimentación con procesos novedosos y soportes inusitados y, a principios de los 90 se replanteó radicalmente el ejercicio del dibujo y el grabado, los usos de la fotografía, la relación de la obra con el espacio en que se instala y el rol del espectador y del paso del tiempo en la conformación de la imagen.

El paso del tiempo, los caprichos de la historia y la desintegración de la imagen constituyen la investigación principal de la obra de Óscar Muñoz, que cuestiona la fiabilidad del medio fotográfico. Sus instalaciones esculturales unen las características sensibles a la luz de la fotografía y la imagen en movimiento con elementos como agua, carbón, dibujos y proyecciones. Diseña, de forma ingeniosa, estrategias experimentales que evocan la fugacidad de la imagen y su transfiguración en el tiempo y el espacio. Por ejemplo, en la instalación Cortinas de baño (1985-1986), las imágenes se transfieren a través de serigrafías a cortinas de ducha húmedas, lo que evita una fijación perfecta y produce figuras casi fantasmales. El agua es un elemento constante en su obra, como en la emblemática Narcisos (1995), donde un autorretrato en polvo de carbón se transfiere a una superficie de agua que acaba evaporándose. De forma similar, el vídeo Re/trato (2004) muestra al artista dibujando un autorretrato con agua sobre pavimento caliente, pero a medida que el agua entra en contacto con el pavimento, el retrato se desvanece. En otros trabajos de retratos, ha utilizado terrones de azúcar con manchas de café (Pixeles, 1999-2000) y quemaduras de cigarrillos (Intervalos (mientras respiro), 2004).

Durante los años 80 y 90, Colombia se vio muy afectada por la guerra entre los cárteles de la droga y el Gobierno colombiano, lo que inspiró  su instalación Ambulatorio (1994) consiste en una gran fotografía aérea de la ciudad de Cali impresa en una hoja de vidrio de seguridad. Cuando los espectadores caminan sobre el suelo de vidrio, mirando la ciudad desde arriba, el vidrio se resquebraja. En Aliento (1995-2002), presentada en la V Bienal de arte de Bogotá, una serie de espejos aparentemente vacíos muestran de forma momentánea retratos sutiles de funerales cuando el espectador se acerca a ellos y les echa el aliento. En el vídeo Sedimentaciones (2011), aparecen una serie de retratos fotográficos que se crean y disuelven constantemente y en Línea del destino (2006) se muestra el reflejo del rostro del artista sobre agua contenida en una mano.

En 2005, fundó Lugar a dudas, un centro cultural con un programa de residencia para artistas ubicado en Cali, que se ha convertido en un lugar en el que los artistas jóvenes pueden encontrarse, trabajar y participar en el debate público sobre el arte y la política. Ha obtenido importantes premios, como  el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage en 2019, Premio Hasselblad en 2018 y el Overseas Higashikawa Photographer Award.

Exhibe individualmente sus trabajos desde 1971 en prestigiosos eventos y escenarios de distintos continentes, como en el Jeu de Paume de París, donde se realizó una exposición retrospectiva de su obra en 2014.  Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas como las del Museo Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, Tate Modern de Londres, Georges Pompidou de París, Museo de Arte Moderno de Bogotá, Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) y la Daros Latinamerica en Zúrich, entre otras.

 

Referencias