Manuel Marín Chivite fue un fotógrafo español (nacido el 23 de mayo de 1898 en Calahorra, La Rioja, fallecido el 1 de febrero de 1978 en Zaragoza) considerado el máximo representante de la fotografía de prensa en Aragón. Fue capaz de perpetuar con su cámara todo tipo de actos: sociales, políticos, sucesos, deportes, tauromaquia, industrial, publicitaria, científica, de guerra en el frente o en la retaguardia.

 

Manolete, 1939 © Manuel Marín Chivite

Manolete, 1939 © Manuel Marín Chivite

Biografía

Manuel Marín Chivite vivió hasta los 25 años en Cintruénigo, Navarra) y tuvo sus primeros contactos con la fotografía profesional en el Estudio Foto Muro y ya en Zaragoza con el alemán Enrique Dücker. Su hermano Arnaldo que trabajaba en la banca y él, cogieron en traspaso una tienda de material fotográfico donde exponían también fotografías para su venta, pero no tenía laboratorio. Manuel siguió colaborando y aprendiendo con Dücker hasta que éste se marchó a Sevilla en 1928, tras introducirle en el periódico con el que colaboraba.

El diario Heraldo de Aragón de Zaragoza de esa época era el medio de comunicación más importante de la región y el de mayor tirada. Incorporaba la fotografía en sus páginas y trabajaba con diversos fotógrafos de la capital aragonesa de una manera más o menos informal. En 1925 contrató los servicios de Marín quien creó un pequeño laboratorio en el mismo periódico para conseguir una mayor rapidez en el trabajo, que utilizaba también para su obra personal.

Desde el instante en que entró a trabajar para el periódico, Marín asumió una gran cantidad de trabajo y de responsabilidad. Ya el año de su ingreso hizo el 50% de las fotografías que aparecieron en el diario. Muy movido, inquieto, comunicador y organizador, de buena presencia, hablando varios idiomas y viajando, principalmente a Alemania a ferias de fotografía y de veraneo a San Sebastián y Panticosa, se movía como el pez en el agua en los eventos sociales, tenía contactos con la alta sociedad y siempre aprovechaba cualquier oportunidad para obtener contactos y beneficios para sus tiendas.

Su trabajo le exigía una dedicación exhaustiva, cubriendo deportes, toros, sucesos de actualidad de la ciudad, actos sociales, la información de barrios y pueblos, de la provincia y finalmente de la región. También haría fotografía industrial, como líneas telefónicas y todos los puentes de Aragón por encargo de la Jefatura de Obras Públicas.

Así el negocio le fue bien, cambió de local para su estudio y pudo montar su propio laboratorio, donde, como su actividad viajera no le permitía atender la tienda debidamente, contó con ayudantes que resolvían tanto el trabajo de laboratorio como el servicio a los clientes para poder ofrecer la ejecución de los trabajos con la rapidez oportuna. Fue formando a una lista de fotógrafos, que serían colaboradores suyos, del Heraldo de Aragón, de otros periódicos o montarían negocios por su cuenta. Marín Chivite tenía además las corresponsalías de ABC y El Ruedo y, por medio de sus colaboradores, controlaba toda la información gráfica de los medios de prensa más importantes de la región.

Aunque la época de la república fue muy próspera para su negocio, tras el fallido golpe de estado del 36 tomó parte activamente con los sublevados y facilitó con sus archivos de fotografía la detención de sindicalistas y activistas de izquierdas. Recorrió los frentes de Aragón, Gipuzkoa y el Tajo, fotografió a Franco y Moscardó tras la liberación del Alcázar de Toledo, pero en un viaje con otros periodistas al frente de Madrid fue capturado y salvó su vida por un azaroso encuentro con un periodista que había trabajado en el Heraldo. Meses más tarde serían canjeados por otros prisioneros.

Tras este duro paréntesis, en la España franquista fue considerado como un héroe, pero declinó todo cargo político, y aunque seguiría en el Heraldo dirigiendo la sección gráfica del periódico, se dedicó principalmente a su negocio personal hasta el cierre de Casa Marín Chivite en 1975.

Marín ha sido el fotógrafo más importante de cuantos haya tenido el Heraldo de Aragón, tanto por su longevidad, ocupando el puesto de redactor gráfico, como por el excepcional trabajo que desarrolló hasta su jubilación en 1972.

Sus casi diez mil fotografías (la mitad son de la época de la República) son un fiel testimonio de la fotografía de prensa aragonesa, al recoger los sucesos más relevantes durante sus años de ejercicio como fotógrafo y, configuran la historia de la fotografía de prensa en Aragón, e influyen necesariamente en el resto de la fotografía aragonesa, tanto la de ese momento como la de los años posteriores

Referencias

Libros

  • Oficio y memoria de un fotógrafo zaragozano, de Julio Sánchez Millán, 2017.
  • Imágenes de un siglo. Heraldo de Aragón (1895-1995), 1995.
  • La fotografía y los fotógrafos en el Heraldo de Aragón (1895-1995), 1990.