lunes, 12 de noviembre de 2018

Joan Andreu Puig Farran

Joan Andreu Puig Farran fue un fotógrafo catalán (nacido en 1904 en Belianes, Lleida, fallecido el 22 de febrero de 1982 en Barcelona) que formó parte de una generación de reporteros gráficos tan desconocida como importante en la historia contemporánea de la fotografía documental en nuestro país.
 
PuigFarranLa fiesta de las modistas, 1933-1935. (Archivo familia Puig)

 

Biografía

Joan Andreu Puig Farran se instaló en Barcelona con su familia a finales de la década de los años veinte. Su trayectoria profesional se consolidó alrededor del trabajo que se generó en la Barcelona de la Exposición Internacional de 1929. Puig Farran se asoció con su buen amigo Carlos Pérez de Rozas Masdeu en una sociedad enfocada principalmente al retrato. En el Salón de Proyecciones de la Exposición Internacional montaron también un estudio fotográfico donde, en poco más de un año, llegaron a realizar cerca de 90.000 retratos a 3 pesetas por copia.
 
Con el advenimiento de la República se separó de su socio y comenzó a trabajar como reportero gráfico en solitario para periódicos y revistas. Lo mismo podía fotografiar la fachada del nuevo edificio del Banco de España, que la muerte de Francesc Macià, a unos pistoleros heridos o la entrevista entre el presidente de la Generalidad de Cataluña Lluís Companys y Manuel Azaña.
 
Comenzó a publicar fotografías en La Vanguardia, el medio de mayor difusión de la prensa catalana, a partir de 1932, cubriendo temas deportivos además de los políticos.  Puig Farran fue en esa época una firma habitual en la prensa barcelonesa: La Humanitat, La Vanguardia, L’Opinió, El Matí, Esplai, La Veu del Vespre, Última Hora, entre otros.
 
Al estallar la Guerra Civil fue de los primeros reporteros gráficos barceloneses en desplazarse en el frente de Aragón, fotografiando la batalla de Huesca y posteriormente cubriendo el desembarco republicano en Mallorca. Las necesidades de la demanda creciente de imágenes y la disponibilidad de material marcaron profundamente el día a día del trabajo de los fotoperiodistas en tiempo de guerra, un momento especialmente prolífico en su carrera.
 
Al finalizar el conflicto, fue internado en varios campos de concentración, primero en el sur de Francia, y de 1940 a 1943, en Miranda del Ebro, donde fue condenado a muerte, aunque conseguiría la libertad gracias a las gestiones realizadas por su cuñado Manuel Casas, comandante de aviación franquista. En 1945 regresó a Barcelona y dos más años más tarde se casó.
 
Como ocurrió con tantos otros fotógrafos que se negaron a comulgar con el régimen, Puig Farran terminó dedicándose a la fotografía industrial y publicitaria. De aquellos años de la posguerra, los recuerdos que tiene la familia hablan de pérdida de la ilusión, de un silencio respecto al pasado y de un gran resentimiento por el tema político.
 
En 1952 dio un nuevo rumbo a su carrera profesional montando la sociedad Postales Color CYP con el fotógrafo Antoni Campañà Bandrana, creando la primera colección de postales en color de todo el estado, de la que derivaría la edición de más de 14 libros turísticos. Una vez jubilado se dedicó a su gran pasión, las flores.
    
Su archivo, que se daba por desaparecido, lo conserva su nuera, tras la muerte de su hijo, también fotógrafo, en Honduras donde vivía. Los negativos conservados, una cifra indeterminada, 919 placas de vidrio en los formatos 6x9 y 9x13 y 85 en película, son cuantitativamente pocos: el trabajo posterior se perdió en el exilio y la parte del archivo que se conserva muestra trazas de haber sido espurgado, con numerosas cajas semivacías y hasta 162 sobres sin la fotografía que debería estar en su interior.
 
La sombra de la Guerra Civil, los campos de concentración, el exilio, las represalias y el miedo, el abandono de la profesión o la muerte temprana han llevado a la pérdida o extravío de gran parte de la producción fotográfica de aquella época. De la misma manera que unos negativos encontrados de Francesc Boix se atribuyeron erróneamente a Puig Farran, parte de su obra forma parte del archivo de Agustí Centelles depositado en Salamanca.
 
 
Referencias

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