lunes, 16 de abril de 2018

Oleg Oprisco

Oleg Oprisco es un fotógrafo ucraniano (nacido en Lviv, vive en Kiev) que crea impresionantes imágenes surrealistas, mayormente con elegantes mujeres, con las que construye paisajes oníricos a través de excelentes composiciones llenas de color y belleza.

© Oleg Oprisco

© Oleg Oprisco

Soy un fotógrafo artístico y cada una de mis fotos es una escena de la vida real. Esa es la perfecta fuente de inspiración para mí, ya que hay suficiente belleza en nuestra vida cotidiana. Tal vez, lo que me inspira es lo que veo en el camino al trabajo. Observar el mundo que me rodea, inspira mi siguiente fotografía. Por supuesto, son mis propios cambios los que añado a la realidad, tales como personajes, decorados, la ubicación y la luz ... De cualquier forma, estoy constantemente involucrado en la búsqueda de inspiración e ideas.

Biografía

Oleg Oprisco comenzó su aventura fotográfica a los 16 años trabajando en un laboratorio fotográfico donde, en sus tres años de trabajo, llegaría a dominar todas las etapas de impresión de película y fotografía digital, y todas las peculiaridades de trabajar en color.

Como fotógrafo ha experimentado con muchos géneros, pero es la fotografía de retrato lo que más le gusta. Con 18 años se mudó a Kiev donde a través de algunos amigos se introdujo en la fotografía comercial, convirtiéndose en asistente de un reconocido fotógrafo publicitario con el que estaría cuatro años, ganando dinero, pero perdiendo su creatividad.

Con 23 años decidió comenzar su propio camino y éste le llevó al formato medio y a la película con cámaras baratas Kiev 6C y 88, cámaras totalmente manuales y con diferentes filtros procedentes de la antigua industria soviética. Hoy se ha convertido en un artista que consigue una perfecta armonía en sus composiciones, con exquisitas temáticas, y una iluminación y un sentido del espacio excelentes que hacen que sus imágenes se impregnen de emotividad y una nostalgia llena de secretos.

Realiza todo el trabajo él solo. Tiene un cuaderno donde apunta y guarda muchas ideas y esquemas, incluso los de color, para sus fotografías. Si todo resulta como lo ha imaginado, la preparación le lleva de dos a tres días. Es una cuestión de clima, personas o estado de ánimo. A veces el trabajo que no produce el resultado que quería. Por lo tanto, mientras más experiencia y reflexión dependa para el rodaje, mejor.

Tras la elaborada planificación en cuanto a vestuario, localizaciones y diversos detalles que cuida con esmero y mucha paciencia, cada sesión implica en la mayor parte de los casos un carrete de 12 disparos, así que tiene que ser muy riguroso y meticuloso con las tomas pues tiene que esperar hasta que terminar de revelar la película para descubrir lo que la foto ha conseguido, y solo una vez que haya hecho el post-tratamiento (ligeros retoques en la eliminación de ruido y arañazos de la película y gestión del color) podrá ver el resultado final.

A veces no consigue el resultado deseado y a veces las pruebas previas se alargan, como en el caso del paraguas ardiendo, donde utilizó más de 50. Para él, el duro trabajo y la constancia es lo que hace que el talento salga a flote en toda su plenitud.

Referencias

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