sábado, 14 de abril de 2018

Baldomero Pestana

Baldomero Pestana fue un dibujante y fotógrafo gallego (nacido el 1 de enero de 1918 en Pozos, Lugo, fallecido el 7 de julio de 2015 en Bascuas, Lugo) cuyo espíritu libre y viajero le llevó a vivir en Argentina, Perú, Francia y España a lo largo de su vida, permitiéndole captar la esencia de lugares como Villa Miseria, Cuzco, Río de Janeiro o París, al mismo tiempo que coleccionaba los retratos de algunos de los nombres más importantes de las artes en Latinoamérica y Europa, como Lalo Schifrin, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Blanca Varela y Man Ray entre otros. Confeccionó un amplio álbum familiar de la cultura peruana de finales de los 50 y 60.

José María Arguedas © Baldomero Pestana

José María Arguedas © Baldomero Pestana

Tuve la suerte de nacer como un hombre libre.

Biografía

Baldomero Pestana marchó a Argentina con su abuela a los cuatro años para encontrarse con su madre en Buenos Aires. Desde muy niño destacó por una gran afición por la literatura, la historia, la música y el dibujo, actividades todas ellas que, en mayor o menor medida, lo acompañaron toda la vida. Le enseñaron a ser sastre pero cuando descubrió la fotografía no dudó que eso era lo que quería hacer, y en Buenos Aires inició su actividad como fotógrafo profesional, primero de prensa y después artístico y fotografiando bodas y bautizos para ganarse la vida.

En 1957, apartándose de la dictadura argentina decidió emigrar a Perú, donde poco después adquirió la nacionalidad peruana sin perder la original. Durante su estancia en Perú recorrió el país e hizo reportajes para las revistas Fanal y Caretas en las que fue colaborador habitual. Su actividad fotográfica en Lima fue muy amplia: trabajos para UNICEF, ONU, International Petroleum Company y para las revistas Time, Life y Esquire. Su trabajo profesional en el campo de la publicidad fue amplio e incluyó trabajos para la agencia McCann-Erikson. También fue fotógrafo oficial del suplemento del diario oficial de Perú.

Durante toda su vida Pestana concilió la faceta comercial y artística de su profesión. Así, entre pedidos publicitarios y editoriales, fue realizando una obra propia, de marcado carácter personal. Su gran proyecto era el de crear una galería de retratos de las grandes personalidades de la cultura. La empresa había comenzado en Buenos Aires en 1956, con una foto del músico de jazz Dizzy Gillespie, pero fue en Lima donde su carrera despegó por completo, con retratos de pintores, escritores y personalidades políticas de Perú, a las que tenía relativamente fácil acceso por sus contactos periodísticos: Ciro Alegría, José María Arguedas, Alberto Hidalgo, Pablo Neruda y otros muchos. Culminando con esa etapa, realizó su primera exposición individual en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima en 1966.  Normalmente no cobraba por estos trabajos, tan solo pedía que los retratados le dedicasen las imágenes que él realizaba.  Por el que sí recibió remuneración fue por el de Mario Vargas Llosa, un encargo de la revista Life en su edición española con motivo de la publicación de su célebre novela La casa verde, imagen con la que se convirtió en el retratista por antonomasia de la llamada Generación de los 50.

Pestana no solo se fijaba en la persona, sino también en la escenografía del entorno. Sus imágenes resultan despojadas, casi minimalistas, muy modernas. Un factor fundamental en sus fotografías es su manejo de la luz natural, elogiando siempre la luz limeña, que utilizó para suavizar las formas y los contrastes, así como dulcificar los grises.

Pero además de esa galería de retratos crecía paralelamente su obra de calle: la Buenos Aires de los 50, la Lima de los 60 y más tarde el París de final de los 60. Fijaba su atención sobre todo en niños y mujeres. Buscaba las ventanas, como ese espacio que comunica los mundos particulares con el discurrir público. Consiguió algunas piezas magistrales y como fotógrafo social se asomó a la miseria.

En 1967 se trasladó a París, donde continuó su labor fotográfica, siendo Edward Weston y Man Ray sus referentes a la hora de adentrarse en el desnudo, diseccionando el cuerpo de la mujer y a veces haciendo uso de solarizaciones.  Continuó su colección de retratos de intelectuales inmortalizando los rostros de Bioy Casares, el mismo Man Ray, Carlos Fuentes o García Márquez, su retrato más difícil. Poco a poco se centró en su gran pasión desde niño: la pintura y el dibujo a lápiz de grafito sobre papel bristol, dentro del fotorrealismo, aprovechando fotografías documentales suyas y con una visión muy fotográfica de temas peruanos, marginados, emigrantes, refugiados y gentes de las calles de París, y también naturalezas muertas. 

Regresó a España, a su Galicia natal. Tras la pérdida de su mujer en 2003 vivió sus ultimo años arropado bajo el cuidado de sus sobrinos Carmen Rico y Toño Polín, quienes en la actualidad custodian su valioso archivo, un legado de 17.000 negativos, muchos inéditos. En abril de 2012 el Concello lucense de Castroverde le nombró Hijo Predilecto.  Casi centenario esperaba con ilusión la gran exposición de sus fotografías que se iba a inaugurar en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima, la publicación de su libro de retratos de personajes de la cultura peruana de los años 60 y 70, y el estreno de un documental, La imagen Reb-velada, sobre su vida y obra, cuando murió con 97 años.

Su obra ha sido expuesta individualmente en Bruselas, París, Lima, la antigua Yugoslavia, Corea del Sur, EEUU, Dinamarca, Italia, Francia y España, y también en numerosas muestras colectivas. Póstumamente, el Instituto Cervantes muestra de forma itinerante su retrospectiva Baldomero Pestana. La verdad entre las manos que rescata del olvido en España a este artista.

 

Referencias

Libros

  • Baldomero Pestana. La verdad entre las manos, 2018.
  • Baldomero Pestana. Retratos peruanos, 2016.

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