lunes, 18 de diciembre de 2017

Carmelo Eramo

Carmelo Eramo es un fotógrafo italiano (nacido en 1973 en Altamura, Apulia, donde vive) que realiza fotografía de calle  con un enfoque documental. Vivir en el sur de Italia influye profundamente en su visión y estilo fotográfico. Le encanta fotografiar y contar su tierra, donde mientras más deslumbrante es la luz del sol, más oscuras son las sombras.

© Carmelo Eramo

© Carmelo Eramo

Biografía

Carmelo Eramo se graduó en filosofía y luego en ciencias de educación primaria, trabajando en la escuela primaria en la especialidad de apoyo a niños con discapacidades. Fotografía desde que tenía 20 años, cuando el digital no existía. Siempre le ha gustado el blanco y negro y ha experimentado con muchas películas, considerando a la fotografía analógica como una verdadera capacitación, por su enfoque y forma de trabajar completamente diferentes a los actuales, de los cuales ha conservado muchos aspectos. Después de un descanso de varios años, volvió como tantos otros a la fotografía con tecnología digital hace algunos años.

Esta vuelta al mundo de la fotografía ha sido ya "en serio", tras años de experiencia como autodidacta y una gran cantidad de rollos de película gastados a menudo sin obtener los resultados esperados . Compró una compacta avanzada y comenzó a planificar su viaje a Lucania, un proyecto constantemente en progreso de descubrimientos continuos; luego compró una réflex digital, y ambas le acompañan en sus andanzas entre las calles y la gente de su tierra, Puglia, aunque su estilo tenga un aire de fotografía química.

En un sur de Italia existe todavía un equilibrio entre el pasado y un presente contradictorio y difícil, entre el estancamiento y el progreso, entre viejas herencias y especulaciones salvajes, y ahí ha tratado de capturar la poesía de lo que está desapareciendo y cuánto queda aún, buscando entre las estrechas calles y las viejas casas por las pequeñas ciudades de Apulia y Lucania, escenas de lo simple y cotidiano con un tiempo que fluye mucho más lentamente, siguiendo un ritmo propio, como lo ha hecho durante siglos. Un tiempo que aún puede pintar escenas y atmósferas de una belleza antigua y conmovedora, un mundo que está envejeciendo en las caras de los ancianos y en las paredes en mal estado, pero encuentra nueva vida en los juegos de calle y en las sonrisas de los niños.

Le gustan las fotos callejeras que cuentan una realidad y un mundo, tal vez una sociedad, formas de vida. Así que su fotografía de calle tiene un enfoque más documental y de reportajes, le gusta que la foto no sea un mero ejercicio de estilo, sino que encierre una historia y vida.

Referencias

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