miércoles, 27 de mayo de 2015

Peikwen Cheng

Peikwen Cheng es un fotógrafo chino-americano (nacido en el estado de Nueva York en 1975, vive en Pekín) cuyo trabajo refleja principalmente el cambio, como la vida está en constante evolución, con todas sus (des) ventajas y múltiples perspectivas.

 

© Peikwen Cheng

© Peikwen Cheng

En 2000, viajé al desierto Black Rock de Nevada, a un lecho de un lago prehistórico, rodeado de montañas. Está en un lugar de extraordinaria belleza, un lugar increíblemente inhóspito plagado de tormentas de polvo alcalinas. Cada año una comunidad espontánea se reúne durante una semana para compartir, crear, participar y luego desaparecen. La creatividad es desbordante y la precaución se arroja al viento. La gente va a realizar sus sueños y caprichos, no importa lo absurdos que puedan ser en el mundo real. Es esta idea de hacer realidad los sueños la que ha sido increíblemente inspiradora para mí y me ha impulsado a abordar proyectos desafiantes, incluyendo esta serie Lost and Found.

 

 

 

Biografía

Peikwen Cheng nació en Estados Unidos, de padres chinos de Tongzhou y Chongqing. Estudió Diseño de productos en la Universidad de Stanford, luego vivió en Taipéi, Helsinki y San Francisco. Más tarde, estudió en la Universidad de Tsinghua en Pekín. Antes de trasladar su atención al arte, era diseñador y fue galardonado con el United States Design Patent y un Premio a la Excelencia en Diseño Industrial por la  Industrial Design Society of America.

Es un fotógrafo autodidacta que ha expuesto su trabajo en Camboya, Canadá, China, Alemania, Grecia, Polonia, Singapur, Suecia, Siria, Reino Unido y Estados Unidos.

Su serie Lost and Found está basada en el Festival Burning Man donde se reúnen anualmente personajes que dan rienda suelta a sus sueños y extraños caprichos en el desierto Black Rock de Nevada, un paisaje hostil e inhóspito, un lugar donde la creación efímera tiene su éxtasis.

Peikwen Cheng muestra este exceso y peculiaridad en esta serie de fotografías tomadas entre 2000 y 2013, y muestra un universo irreal lleno de girasoles de plástico, enormes caballos de balancín y cohetes que parecen provienen de un cuento. En sus visiones sorprendentes, como los sueños de la infancia, Cheng capta el momento preciso en que el sueño parece llegar a la realidad.

 

 

Referencias

 

 

Libros

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