jueves, 12 de marzo de 2015

Maryam Şahinyan

Maryam Şahinyan fue una fotógrafa armenia de Turquía (nacida en 1911 en Sivas, falleció en 1996 en Estambul) que fue la primera mujer que tuvo un estudio fotográfico en Turquía.

 

© Maryam Şahinyan

© Maryam Şahinyan

 

 

Biografía

Maryam Şahinyan nació en una rica familia armenia. Su abuelo, Agop Şahinyan Paşa, fue el representante de Sivas en el primer parlamento otomano establecido en 1877.

Después del genocidio armenio de 1915, cuando tenía 4 años, su familia escapó a Estambul dejando atrás sus posesiones, como el Şahinyan Konak, impresionante pabellón donde nació Maryam, 5 molinos harineros y grandes cantidades de bienes raíces (30 aldeas). La familia se estableció en el barrio Harbiye de Estambul adaptándose al su nuevo y humilde estilo de vida bajo la era republicana de la República Turca. Asistió a la escuela armenia local de Esayan.

Su padre, Mihran Şahinyan, se interesó en la fotografía. En 1933 comenzó a trabajar para el estudio de fotografía Foto Galatasaray, regentado entonces por 2 yugoeslavos. En 1936, su madre murió repentinamente y dejó a la familia en una situación todavía más delicada económicamente y Maryam se vio obligada a dejar la escuela francesa de Sainte-Pulcherie y a ayudar a su padre en el estudio.

En 1937, comenzó a manejar el estudio independiente y así siguió hasta 1985, armada con su cámara de fuelle y de madera, con película en blanco y negro hasta el final, manteniendo  una coherencia visual sin precedentes, sin comprometer sus principios técnicos y estéticos. Ser mujer le ayudó en su negocio, pues muchas mujeres se sentían más cómodas con ella. Sabía francés, italiano, armenio y turco. No se casó.

Cuando decidió retirarse, a los 74 años, había retratado en silencio y sin grandes pretensiones artísticas la deriva étnica, social, religiosa, política y económica de la vibrante capital de Turquía durante momentos decisivos. Maryam, la primera fotógrafa profesional del país, dejó un legado de 200.000 negativos que son considerados como el archivo de imágenes más importante de Turquía desde un punto de vista demográfico, cultural y social; el único inventario íntegro de uno de los muchos estudios de fotos que trabajaban en la ciudad, y uno de los pocos ejemplos intocados que se conservan de archivos de placas de cristal fotosensible.

Trabajó desde los retratos familiares y las parejas recién casadas hasta boxeadores en pose, pasando por retratos de pasaporte, italianos de visita de negocios o religiosos de distintas órdenes, todo ello sin decorados artificiosos como fondo de las fotos, intentando que sus imágenes aprovechasen el glamour, la candidez y la tensión que emanaban de los personajes. No aceptó la llegada del color ni otros avances técnicos y siguió usando la cámara de gran formato y los negativos en blanco y negro que revelaba y pasaba a papel ella misma.

 

 

 

Referencias

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