jueves, 21 de agosto de 2014

Geert Goiris

Geert Goiris es un fotógrafo belga (nacido en Bornem en 1971, vive y trabaja en Amberes) que ha recorrido en los últimos años medio mundo, del polo al desierto, en busca de paisajes silenciosos y desolados en los bordes mismos de la civilización, o dentro de ella.

 

 

© Geert Goiris

© Geert Goiris

 

A menudo utilizo un tiempo de exposición largo. Me parece fascinante que la cámara sea capaz de resumir toda una hora en una sola imagen. Ese tipo de fotografía me intriga ya que, en la película, se puede percibir un espectro más amplio que el de nuestros ojos, se puede observar muy rápidamente o muy lentamente. En la mayoría de mis imágenes, la cámara no es tanto un testigo del momento, sino que registra el estado de ser, un lapso de tiempo. Tal condensación de tiempo es la razón por la que me gusta viajar a regiones remotas. Allí el tiempo geológico está mucho más presente que el tiempo humano. Así, todos los elementos que dan testimonio de la presencia humana se ven desde un ángulo diferente.

 

 

 

 

Biografía

Geert Goiris se graduó en 1993 de la Academia de Arte de Bruselas y en la Film and Television Academy (FAMU) de Praga, República Checa, en 1995. Recibió un postgrado en el Higher Institute of Fine Arts (HISK) en Amberes en 2000.

Sus exposiciones individuales más recientes han sido en VOX en Montreal, Musée de Bagnes y Barrage de Mauvoisin en Le Châble (Suiza), Geert Goiris en Museum M en Leuven (Bélgica), Lying Awake en The Nest, Nairobi. También ha sido incluido en exposiciones colectivas como Manifesta 5 en San Sebastián, y Platform Garanti Contemporary Art Center en Estambul.

Goiris utiliza recursos de la fotografía documental: sus imágenes son nítidas y objetivas en su composición, en ellas todo es legible y, sin embargo, ese naturalismo apenas oculta una profundidad de ensueño que pronto hace aflorar una ambigüedad inquietante.

La sensación de deslizarse entre el despertar y el sueño se refuerza con el uso que hace de la luz: utilizando tiempos de exposición largos y construyendo cuidadosamente cada composición. Así, paisajes y figuras adquieren una calidad surrealista. Es lo que denomina realismo traumático: un punto de ruptura donde un mundo se desliza inexplicablemente a través de las costuras de otro, un ámbito misterioso que incita al espectador a fijar la atención en un plano inusitado de la realidad que lo circunda.

 

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

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