jueves, 27 de febrero de 2014

Mario Giacomelli

Mario Giacomelli fue un pintor, poeta aficionado y fotógrafo italiano (nacido el 1 de agosto de 1925 en Senigallia, y fallecido el 25 de noviembre de 2000, también en Senigallia) considerado uno de los autores más originales de la fotografía italiana. Su estilo independiente, anárquico y valiente le permitió tocar los más diversos temas dejando siempre su poderosa impronta personal en las imágenes.

 

MarioGiacomelli

© Mario Giacomelli

 

Yo no puedo hacer las fotos que hacen en la agencia Magnum porque no me muevo de mi pueblo. Por eso documento mi sensibilidad, las cosas que me sugiere el alma.

 

Yo quiero documentar, pero no lo hago sólo por mi. Pienso en los que vendrán después de mi, quiero fotografiar algo que se queden en la mente, y eso se obtiene a través de la forma del corte de la fotografía, de cómo disparas, de cómo la positivas. El auténtico realista dirá que te has equivocado, que debes presentar la realidad tal cual es. Uno de los grandes fotógrafos, Henri Cartier-Bresson, dice que no corta las fotos, que el corte lo hace antes de disparar, pero son tonterías dichas por un gran hombre, pero tonterías. Yo corto y quito todo lo que quiero porque yo he visto a un escritor de la talla de Leopardi hacer un montón de correcciones en los manuscritos de sus poemas y no por eso se concluye que no supiera escribir. Si Leopardi, que era un dios para mi, corregía, yo, que soy un pelagatos, ¿Por qué no voy a corregir mis fotos? Corregir quiere decir cubrir, enmascarar, hacer ver una luz que no existía.

Biografía

Mario Giacomelli estuvo trabajando desde 1938 en una empresa de tipografía y dedicaba sus fines de semana a la pintura de paisajes. La empresa fue destruida durante la segunda guerra mundial, la restauró y se convirtió en su propietario. En 1953 se compró su primera cámara fotográfica: una Comet Bencini. Se inició como fotógrafo en 1954 de la mano de Paolo Monti, una figura de referencia para los pioneros de la fotografía contemporánea de Italia.

Comenzó aprendiendo él mismo la técnica necesaria pero cuando conoció a Giuseppe Cavalli pudo perfeccionar sus conocimientos y además pudo entrar en el mundo de la fotografía artística, primero como miembro de la MISA en la que estaban fotógrafos como Piergiorgio Branzi, Alfredo Camisa o Silvio Pellegrini con los que pudo aprender de su trabajo y después se integró en el grupo La Bussola que representaba en Italia la innovación al igual que en España lo hacía el grupo fotográfico AFAL o en Alemania lo hizo unos años antes el grupo Fotoform.

Poeta y pintor, Giacomelli utilizaba su cámara (una Kobell a la que había eliminado él mismo parte de su s mecanismos) “como un lienzo” sobre el que se puede hacer todo aquello que se quiera. Bastante alejado de los protocolos de la estética fotográfica, sus imágenes destilan los signos característicos de lo borroso, del movimiento, son deliberadamente imprecisas. Para ello, interviene sobre las fotografías utilizando diversas técnicas que dotan a su obra de un léxico absolutamente personal y poderosamente expresionista.

En su obra fotográfica empleó la fotografía en blanco y negro de medio formato, que revelaba en papel con alto contraste, y su obra se incluye en el movimiento neorrealista italiano de esa época. Uno de sus temas favoritos eran los paisajes entre los que incluyó alguno realizado desde el aire o los realizados en sus viajes al Tibet y Etiopía, pero también realizaba fotografías de animales, personas discapacitadas o peregrinos al santuario de Lourdes.

Comenzó participando en concursos y salones y su primera exposición la realizó en 1958 en la galería Il Naviglio en Milán, pero tuvo mayor relevancia la que realizó en 1964 en el MOMA de Nueva York que trataba sobre el pueblo de Scanno. John Szarkowski, conservador de fotografía del MOMA le incluyó entre los 100 mejores fotógrafos de la colección del museo neoyorquino. A parte de estas fotografías de Scanno, Giacomelli es muy conocido por sus fotografías de jóvenes seminaristas jugando con la nieve en  Io non ho mani che mi accarezzino il volto (No tengo manos que acaricien mi rostro), tras un encargo de la Iglesia Católica para documentar su vida en los seminarios.

También expuso en otros museos y galerías como en George Eastman House en Rochester, en el museo Nicéphore-Niépce de Chalon-sur-Saône, en el Victoria and Albert Museum de Londres y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Son muy numerosos los premios que obtuvo: en 1955 ganó el primer premio en la Exposición Nacional de Castelfranco Veneto y cuarenta años después le galardonaron con el premio de cultura de la Asociación Alemana de Fotografía.

 

 

 

 

Referencias

 

 

 

Libros

1 comentario:

ariane dijo...

Miles de gracias por este articulo,los enlaces, todo.

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